Pesambre
No tenéis ni puta idea de lo que esta herida escuece, aunque no se manche la ropa de sangre igual me duele.
Sabiendo como tengo medio cruzaos los cables, venís con ostias y discursos motivacionales, que si yo quiero puedo, que yo tengo la llave. Yo lo único que tengo son ganas de suicidarme.
Me faltan las agallas, soy un puto cobarde, para arrancar de mis entrañas de cuajo el pesambre. Y me hago tan pequeño, ya soy menos que nada, aislado en un cajón de pánico y falsas alarmas.
Llegado a estas alturas ya no me quedan balas, solo acumulo dudas y piedras en la espalda. Hubo un tiempo de curas, remedios en cloacas... Yo no lo elegí.
Solicité ayuda a las Instituciones, me di de bruces con excusas, justificaciones, profesionales que no llegan o que llegan tarde, con su catálogo completo de drogas legales.
Y por supuesto, el empleo que desempeñaba dejó de ser empleo, al parecer sobraba, por salirme del guión, por ser una amenaza para el interés del buen patrón y sus calienta-nalgas.
Hubo un tiempo de curas, remedios en cloacas que alimentaban mi locura y que me anestesiaban.