Ebrio funambulista
Aprovecho el desconcierto, me atraganto con mi orgullo.
Se acentúan mis complejos, me deshago, me diluyo.
Ni siquiera me da tiempo a preparar una coartada;
con un solo movimiento me dejas en la estacada.
Fui un cuerpo inflamable rodeado por el fuego.
Con tanta mala sangre perdí el control y el miedo.
Dime, ¿cómo lo consigues sin aparente esfuerzo alguno?
¿Hacer que me arrodille ante cualquier capricho tuyo?
Con el pecho anestesiado jugaré a seguir fingiendo;
apuro otro mal trago y me encojo por defecto.
Rendido ante la evidencia, hace ya tiempo que lo intuyo:
guardaré las apariencias con las tripas en un puño.
Bailando en el alambre jamás miré hacia el suelo.
Funambulista infame, funambulista ebrio.